Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Raro me resultó cuando hace ya más de 6 años que hice por primera vez el Camino de Santiago y entre las tantas y tantas personas que conoces y que te aportan, uno de ellos me dijo que quien hacía el Camino de Santiago repite... y tiempo después las palabras vuelven a mi.
Algunos lo hacen por motivos religiosos, otros por motivos místicos, otros artísticos y culturales, otros deportivos.
Unos van por simple turismo, otros por la aventura, otros para meditar, otros para conocer gentes, otros por alguna promesa, etc.
Y otros el Camino nos llama, respondemos a esa señal y ahora llegó mi momento.
Hice la lista de todas las mujeres que hay. Eliminé en primer término los travestis. Borré a las muy flacas, a las rubias y a las pelirrojas.
Después a las maniáticas de la limpieza, a las que fuman, y a las que usan perfume (a mi me gusta que la mujer huela a sí misma). Suprimí a las que hablan mucho.
Quedaron muy pocas. Taché a las que dicen “o sea” y “es como que”. A las que cuando algo les gusta dicen:”es un divino”. A las que tienen tobillos muy gruesos, y a las que no aceptan que uno mire fútbol.
Quedaron dos… Puse como condición que ninguna fuera mi mamá.
Quedó una… Me acerqué a ella corriendo y le dije: “Vos sos la mujer de mi vida”!!!!
Ella me había eliminado hacía rato de su lista cuando tachó aquellos estúpidos que creen que existe la mujer ideal y que ésta, encima, lo está esperando con los brazos abiertos.
Más que explicarlo... quisiera contar una historia:
Sometimes, a hug is all what we need"
(A veces, un abrazo es todo lo que necesitamos), con esta frase se inició y propagó por todo el mundo una de las iniciativas más llamativas de los últimos tiempos llamada Free Hugs (abrazos gratis), en un época donde la falta de contacto con el otro y la individualidad predominan.
El protagonista de esta historia es Juan Mann (pronunciado "One Man"), quien un día decidió dar abrazos gratis a la gente en la calle usando para ello un cartel que decía Free Hugs.
Con un poco de suerte y la fama que nos otorga YouTube, el movimiento que inició este hombre ha roto las fronteras, tanto politicas como culturales, expandiendo el movimiento de Free Hugs por todo el mundo.
Sin embargo, para entender la esencia de este movimiento es necesario conocer la historia que impulso a Juan Mann a realizar esta obra. En Enero de 2004, Juan Mann acababa de volver a Sidney después de un viaje a Londres y se sentía solo, los motivos sobraban, sus mejores amigos estaban lejos, sus padres se acababan de divorciar, terminó su relación con su novía y su abuela estaba muy enferma.
Necesitaba algo para alegrarse así que fue a una fiesta, en la que una absoluta desconocida se le acercó y le dio un abrazo. “Me sentí como un rey, fue lo mejor que me ha pasado nunca” confesaba recientemente en una de las pocas entrevistas que hay de este personaje. Ese abrazo cambió su vida, y quizás la del resto del mundo con el lema: “A veces todo lo que necesitamos es un abrazo”.
Seis meses más tarde, un 30 de junio, Mann salió a la calle, al Pitt Mall Street en Sidney, dispuesto a repartir abrazos gratuitamente. La gente lo miraba de manera extraña, lo evitaban, hasta que pasados 15 minutos logró el primer abrazo era una anciana.
Juan Mann siguió con su campaña y todos los jueves por la tarde repartía sus abrazos en el mismo lugar de la ciudad más poblada de Australia. Pronto más gente se unió a la causa llegando a aparecer en algunos diarios australianos.
Sin embargo, todos debían respetar unas normas mínimas para participar en este movimiento: sólo abrazos, nada de citas, ni nombres, ni números de teléfono. De hecho el propio nombre del protagonista de esta historia es una incógnita, ya que en realidad Juan Mann es un juego de palabras ("One Man", un hombre).
El momento de romper las fronteras llegó cuando Juan Mann abrazó a Shimon Moore (guitarrista y líder de los Sick Puppies) que por aquel entonces trabajaba como hombre anuncio en Pitt Mall Street.
"¿Por qué haces esto?" le preguntó Moore. Mann le dio la misma respuesta que a todo el mundo: "porque me gusta dejar sonriendo a la gente cuando se separan de mí".
Shimon se quedó sorprendido "pensé que era la idea más alucinante que había visto en mi vida" declaraba recientemente en una entrevista, así que, decidió grabar en vídeo la historia de su amigo Juan pensando en un posible documental.
Sin embargo, la popularidad de Mann y la cámara Moore llamaron la atención de las autoridades de Sydney que tomaron la absurda medida de prohibir a Mann que siguiera con su campaña salvo que suscribiera un seguro de responsabilidad civil de 25 millones de dólares.
Lógicamente, y como debes estar pensando, esto no estaba al alcance de Mann. Pero nuestro héroe no se rindió y aunque acosado por la policía, siguió con su campaña recogiendo firmas para presentarlas frente a las autoridades y seguir repartiendo abrazos.
Después de una ardua campaña recolentando firmas, Juan alcanzó la suma de más de 10.000 firmas que presentó ante la municipalidad de Sydney, lo cual revocó la prohibición.
La historia siguió su curso hasta que un inesperado hecho desencadenó un nuevo rumbo. La abuela de Juan Mann murió. La noticia llegó hasta Shimon Moore que en la actualidad reside en Los Angeles y que pensó que tenía que hacer algo tratando, muy al espíritu de Free Hugs, de arrancar una sonrisa de Mann.
Así que recuperó las horas de grabación y realizó una especie de videoclip con las imágenes de Mann y un tema de su banda ("All the same").
El montaje lo hizo en una noche y se lo envió a Mann en un CD con el mensaje: "esto es lo que tu eres" y además lo subió a YouTube. El video, como pudiste apreciar anteriormente, es este:
El vídeo comenzó a hacerse muy popular y el 22 de septiembre apareció en la portada de YouTube. La historia apareció días más tarde en el popular programa de la ABC "Good Morning America" y en otros programas de televisión.
En la actualidad es uno de los vídeos más populares de YouTube y ya supera los 4 millones de visualizaciones.
Pero lo más increible es que el movimiento Free Hugs ha roto todas las fronteras y ya hay gente que se ha sumado al movimiento en todo el mundo: Nueva York, Polonia, Corea, Zurich, Roma, Dussledorf, Kiev o Chile y esto sigue
Quizás un hombre, Juan Mann, nunca imaginó hasta donde iban a llegar sus abrazos. Seguro que Shimon Moore ni siquiera imaginó que su vídeoclip con la canción "All The Same" iba a lanzar a su grupo a la fama mundial.
Este es el poder de YouTube. Quizás ahora no te extrañe tanto la idea de que Google lo haya comprado en 1.650 millones de dólares. Barato considerando que es, actualmente, el medio de comunicación más poderoso del planeta.
Juan Mann permanece en su anonimato aunque ya es mundialmente famoso. Sigue yendo cada jueves a Pitt Mall Street. Y sus abrazos aún siguen recorriendo el mundo…
Para finalizar, en el video original de Free Hugs podemos encontrar el siguiente mensaje del autor.
There has been thousands of emails from all over the world by people seeking to participate in the Free Hugs campaign and asking for permission. You do not need permission. This is the people movement, this is *your* movement. With nothing but your bare hands you can make THE difference.
Llevo miles de correos electrónicos desde todas partes del mundo de personas pidiendo participar en la campaña Free Hugs y, a la vez, solicitando permiso. Tú no necesitas permiso. Este es un movimiento de la gente, es tu movimiento. Sin nada, sólo con tus manos, puedes hacer LA diferencia.